Desdicha argentina

Desdicha argentina

30 Octubre 2018

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Por Matías Enríquez

Licenciado en Comunicación


Desdicha. No cabe otro concepto que mejor describa lo que pasó está semana en nuestro país. Grieta que comenzó hace algunos años y que aún hoy continúa profundizándose. Las imágenes de esta semana en el Congreso y, sobre todo, en las inmediaciones del edificio emblema del Poder Legislativo son un ejemplo más de esta triste realidad.

El debate por el Presupuesto, que tanta polvareda había levantado en los últimos días, dejó de ser noticia precisamente en el momento que más noticia era. Solamente la incoherente realidad argentina dirime sus espadas contra la lógica periodística más antigua. Solo aquí, la noticia no es la noticia propiamente dicha. El foco debía estar puesto en las disertaciones de los diputados pero la realidad de lo vivido en las inmediaciones del Congreso pudo más.

Es triste la imagen que se dio porque la discusión ciudadana debía estar puesta en el debate y no en los desmanes que se produjeron que, por su ferocidad, se llevaron los flashes periodísticos (lógicamente). Existen infinidad de vías republicanas y democráticas antes que la violencia. Por eso vivimos en democracia. Bombas molotov, personas rompiendo veredas y bancos para arrojar proyectiles, la alteración del orden y el destrozo de bienes públicos dieron cuenta de otra jornada negra. Tan tristes las propias imágenes como la defensa de los violentos por parte de diputados opositores.

Debería haber un unánime repudio de todo el arco político frente a la violencia, tanto del oficialismo como de la oposición, de la derecha como de la izquierda, si es que todavía siguen existiendo estas ideologías, más propias del Siglo XX que de los tiempos que corren. Los comportamientos de algunos diputados en el recinto y la desinformación que pregonó un legislador, presentando una imagen falsa sobre policías infiltrados en los desmanes (cuando esa misma foto había sido publicada por un medio en el año 2017) atentan contra el sentido común y la cordura que debería primar, por parte de nuestros representantes. Tan criticable dicho comportamiento como el eco que hicieron aquellos medios de tamaña insensatez, difundiéndola como cierta, algo que solo invitaba a la confusión y al caldo de cultivo para que haya más violencia. Desde hace tiempo que hay varios periodistas que brindan una imagen decadente, con un irresponsable ejercicio de su profesión.

Es lamentable como la realidad argentina absorbe conceptos legítimos y los erosiona, como las genuinas protestas. En un momento delicado de nuestra historia donde el ajuste es una realidad inevitable de todos los argentinos por, entre otros motivos, el inconmensurable legado del kirchnerismo, no es necesario que se gasten 10 millones de pesos para poner en condiciones un emblema de nuestra ciudad como la Plaza del Congreso. Ojalá que la Justicia actúe sobre aquellos que destrozaron los bienes públicos (sean extranjeros o no) y que algunos diputados devuelvan un mínimo de sentido común y normalidad a los debates en el recinto.

 

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