El frío no se va: Cómo será la primavera
16 Septiembre 2026
La Ciudad atraviesa los últimos días del invierno con temperaturas bajas, pero el escenario cambiará desde este jueves y habrá un marcado ascenso térmico hacia el final de la semana. El pronóstico climático para septiembre, octubre y noviembre anticipa, además, una primavera con lluvias entre normales y superiores a las habituales y temperaturas que podrían ubicarse por debajo de los valores esperados para la época.
La Ciudad de Buenos Aires atraviesa los últimos días del invierno con temperaturas que todavía recuerdan a la estación fría, aunque el panorama comenzará a modificarse desde este jueves. El termómetro tendrá un marcado ascenso durante los próximos días y las condiciones serán más propias de la primavera que está a punto de comenzar.
Este miércoles 16 de septiembre se presenta con temperaturas bajas en la Ciudad y una máxima que se ubicará alrededor de los 15 grados. Sin embargo, el cambio será rápido: el pronóstico extendido anticipa un aumento de las temperaturas para jueves y viernes, con máximas que podrían superar los 20 grados.
El contraste será particularmente notorio porque el próximo lunes 21 comenzará oficialmente la primavera. Para ese momento, Buenos Aires llegará luego de varios días de marcada variación térmica, una característica que podría continuar durante las primeras semanas de la nueva estación.
Más allá del pronóstico para los próximos días, el informe climático trimestral del Servicio Meteorológico Nacional para septiembre, octubre y noviembre plantea un escenario particular para la región. Para la provincia de Buenos Aires se prevén temperaturas medias entre normales e inferiores a las normales, mientras que las precipitaciones tendrían mayores probabilidades de ubicarse entre normales y superiores a las habituales.
El fenómeno de El Niño tendrá un papel central en este escenario. Un análisis realizado por especialistas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA señala que durante esta primavera sus efectos podrían intensificarse y favorecer cambios en los patrones habituales de lluvia y temperatura.
En particular, el pronóstico contempla una mayor probabilidad de precipitaciones entre normales y superiores a las habituales para Buenos Aires. Los especialistas advierten que una mayor cantidad de lluvias no significa necesariamente que vaya a llover todos los días, sino que pueden registrarse episodios en los que el volumen de agua acumulado supere los valores habituales para la época.
La investigadora del CONICET y profesora emérita del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la UBA, Matilde Rusticucci, explicó que los efectos de El Niño suelen hacerse sentir con mayor intensidad durante la primavera y señaló que la abundante nubosidad puede contribuir a reducir la amplitud térmica, con máximas que no suben demasiado y mínimas que tampoco descienden tanto.
El mismo análisis señala que cinco de las diez primaveras más lluviosas registradas en el país ocurrieron durante eventos de El Niño. El informe también identifica cuatro de las diez primaveras más frías bajo la influencia de este fenómeno.
Para Buenos Aires, el escenario previsto combina entonces dos características: una primavera que puede presentar temperaturas medias algo inferiores a las habituales y una mayor posibilidad de lluvias. En ese contexto, la evolución del fenómeno climático y los episodios de precipitaciones intensas serán algunos de los factores a seguir durante los próximos meses.
Por lo pronto, el invierno todavía tendrá algunos días para hacerse sentir. Pero el salto térmico previsto para esta semana anticipa que Buenos Aires comenzará a transitar, de manera gradual, una primavera que podría ser bastante diferente a la que muchos esperan.


