Vuelve a funcionar el reloj de Mataderos
29 Mayo 2026
La restauración integral del Antiguo Mercado de Hacienda incluyó la recuperación del reloj monumental de la torre central, una pieza centenaria que volverá a marcar las horas cuando finalicen las obras de puesta en valor del conjunto declarado Monumento Histórico Nacional.
El Gobierno de la Ciudad avanzó con la recuperación y puesta en funcionamiento del reloj monumental ubicado en la torre del Antiguo Mercado de Hacienda de Mataderos, una intervención que forma parte del plan integral de restauración de uno de los edificios más emblemáticos del barrio y uno de los principales exponentes del patrimonio histórico porteño.
La estructura, que supera los veinte metros de altura, vuelve a incorporar una pieza clave de su identidad luego de más de una década sin funcionamiento. El edificio forma parte del conjunto histórico conocido como Nueva Chicago y fue declarado Monumento Histórico Nacional por su relevancia urbana, arquitectónica y cultural.
“El edificio, su torre y su reloj constituyen un punto de referencia y de encuentro para todos los vecinos de Mataderos. Después de más de un siglo, esta construcción sigue siendo el corazón de un barrio y el epicentro de sus ferias tradicionales. Trabajamos con un enorme rigor técnico para cuidar cada detalle en la restauración de este patrimonio, y para asegurar que su historia y su identidad sigan vivas para las próximas generaciones”, afirmaron desde el Ministerio de Espacio Público.
Los trabajos incluyeron el acondicionamiento de los espacios interiores de la torre, el montaje de la estructura de soporte y la restauración completa del mecanismo original, una tarea especializada que estuvo a cargo del relojero Guillermo del Valle. El profesional cuenta con experiencia en la intervención de piezas históricas de gran valor patrimonial, entre ellas los relojes monumentales que actualmente funcionan en la Casa Rosada y el Cabildo. La máquina restaurada llevaba más de diez años fuera de servicio y requirió un proceso de recuperación integral para volver a operar en las condiciones originales.
El reloj es una pieza fabricada por la firma francesa Prost Frères, reconocida a fines del siglo XIX por la producción de relojes mecánicos monumentales de alta precisión. El mecanismo cuenta con sistema de hora y media, medio carrillón y campana timbre, lo que le permite emitir la cantidad de campanadas correspondiente a cada hora y una señal adicional cada media hora. Su funcionamiento continúa siendo completamente mecánico y requiere que se le dé cuerda semanalmente para mantener la marcha.
La puesta en funcionamiento definitiva se concretará cuando concluyan las obras de restauración conservativa que se desarrollan en la antigua sede de la Administración de los Mataderos. Los trabajos abarcan las fachadas del edificio principal y las recovas norte y sur, donde se realizan tareas de limpieza integral, recuperación de terminaciones originales, restauración de elementos ornamentales, carpinterías y herrerías artísticas, además de la reapertura de vanos originales que habían sido modificados con el paso del tiempo. También está prevista la incorporación de un nuevo sistema de iluminación destinado a destacar las características arquitectónicas del conjunto.
En paralelo, el Gobierno porteño llevó adelante la restauración del monumento El Resero, emplazado frente al antiguo mercado y estrechamente vinculado con la historia de Mataderos. La intervención comprendió tareas sobre la base de granito y la figura de bronce del gaucho, incluyendo limpiezas mecánicas y químicas, remoción de vegetación invasiva, recuperación de pátinas y aplicación de tratamientos de protección contra la corrosión. Antes del inicio de los trabajos se realizó una fotogrametría completa para relevar el estado de conservación de la obra. El proceso fue supervisado por especialistas del área de Monumentos y Obras de Arte de la Ciudad.
Investigación histórica para recuperar el color
Como parte de la puesta en valor del edificio histórico, el Ministerio de Espacio Público también ejecuta la pintura de las fachadas. Para definir el color adecuado, el organismo llevó adelante una investigación histórica que combinó documentación de época, fotografías centenarias, postales coloreadas, publicaciones periodísticas, estudios estratigráficos y testimonios vinculados a la memoria colectiva del barrio.
Los análisis permitieron reconstruir la evolución cromática del conjunto desde fines del siglo XIX. Los primeros registros fotográficos mostraban diferencias tonales entre el edificio central y las recovas laterales, mientras que las postales coloreadas de comienzos del siglo XX evidenciaban la utilización de tonos rojizos, siena y detalles ornamentales claros. Los estudios estratigráficos confirmaron la presencia de diversas capas de pintura acumuladas a lo largo del tiempo, entre ellas colores siena, bermellón, ocre, gris y distintas variantes de rosa.
Con los resultados de las investigaciones concluidas y el aval de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, el Gobierno porteño definió recuperar las fachadas mediante la utilización de un tono rosa acompañado por un blanco desaturado elaborado con pintura a la cal. La elección también respondió al valor simbólico que ese color adquirió para generaciones de vecinos, visitantes y turistas, ya que se mantiene asociado visualmente al edificio desde hace más de cuatro décadas y media.
Si bien las estratigrafías comprobaron que también se utilizaron tonalidades siena y bermellón, la elección del rosa responde al objetivo de respetar la memoria colectiva del barrio. Se trata del color que lleva el edificio ininterrumpidamente desde hace más de 45 años. Es el tono con el que, desde hace casi medio siglo, miles de vecinos, visitantes y turistas identifican y reconocen este espacio patrimonial, monumento histórico y epicentro de las tradicionales ferias que mantienen vivas las costumbres nacionales y la historia del barrio.
Sobre la Antigua Administración de los Mataderos y El Resero
Ubicada en la confluencia de las avenidas Lisandro de la Torre y de los Corrales, la Antigua Administración de los Mataderos conforma un conjunto en forma de “U” que abraza la plazoleta donde se erige El Resero. En uno de los edificios funciona actualmente el Museo Criollo de los Corrales.
El edificio fue inaugurado en 1901 como parte del complejo Nueva Chicago y constituye uno de los hitos del patrimonio industrial y urbano de Buenos Aires. Su funcionamiento estuvo históricamente ligado al Mercado Nacional de Hacienda, espacio clave para la concentración y comercialización de ganado en pie y para la fiscalización estatal de las transacciones comerciales.
El conjunto del antiguo Mercado de Hacienda fue concebido como un complejo de servicios asociados a la actividad ganadera. Mientras el edificio central albergaba las oficinas de administración del mercado, en el edificio norte funcionaban fondas, restaurantes y despachos de bebidas destinados a la intensa actividad comercial del lugar. Con el tiempo también se incorporaron viviendas para empleados y personal del establecimiento. El edificio sur concentró diversas dependencias públicas, entre ellas oficinas administrativas, escuelas, una estación sanitaria, dependencias telefónicas, una sala de espera de tranvías, un puesto policial y una capilla. Entre los usos educativos se destacó la Escuela Primaria Mixta Nº 5, que funcionó en las recovas del conjunto.
Por su relevancia histórica, la diversidad de usos que albergó y la calidad espacial de sus recovas, el Antiguo Mercado de Hacienda fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1979.
Por su parte, el monumento El Resero tiene una historia profundamente ligada al barrio. En 1929, el intendente José Luis Cantilo encargó al escultor Emilio Sarguinet una estatua ecuestre de un gaucho resero para colocar frente al Mercado de Liniers, en Mataderos. La obra fue presentada en 1932 en el XXII Salón Nacional, obtuvo el primer premio y casi dos años más tarde fue trasladada a su emplazamiento definitivo en Mataderos, poco antes del 25 de mayo de 1934.
En torno a ese espacio, todos los domingos se desarrolla la Feria de Artesanías y Tradiciones Populares Argentinas, declarada Patrimonio Cultural de la Ciudad, que mantiene vivo el espíritu histórico de Mataderos y su identidad ligada al campo y la tradición gauchesca. Cada fin de semana el barrio se convierte en un gran escenario donde conviven la historia, la música y la gastronomía popular. Miles de vecinos y turistas se acercan para recorrer los puestos de artesanos, disfrutar de espectáculos folclóricos, participar de talleres y degustar platos típicos.


